Terapias bioelectromagnéticasLos procesos bioelectromagnéticos no solo sirven como agentes restauradores del organismo, sino que también son un tratamiento preventivo y complementario dentro de la medicina moderna. Karla Jiménez
El saber científico y los avances tecnológicos se han unido con antiguos principios de curación, dando como resultado disciplinas alternativas para vencer algunos tipos de enfermedades. Una muestra de esa amalgama la encontramos en las llamadas técnicas bioelectromagnéticas. “Este proceso, cuyo concepto está basado en campos bioelectromagnéticos del tipo Alpha Pulse Therapy (terapia alfa pulsátil), es un agente restaurador del organismo y un tratamiento preventivo y complementario de la medicina moderna”, afirmó Robert O'Neil Figueredo, director del BioMagnetic Institute de Panamá, a La Prensa. Este centro se estableció en Panamá el pasado mes de enero y es el primero que brinda este tipo de terapias en Latinoamérica. La iniciativa fue de O'Neil Figueredo, quien tras recibir las instrucciones pertinentes, abrió este local. “Hace tres años años fui a Alemania porque me habían avisado de un tratamiento efectivo basado en energía electromagnética, como alivio para algunos dolores como los que ocasiona la artritis”, comentó O'Neil Figueredo. “Como en mi familia hay un largo historial de este padecimiento, me decidí a probar este proceso. Al ver los resultados, pronto me animé a participar en el programa”. “Así fue como adquirí la licencia para exportar su administración en América Latina. Inicialmente teníamos previsto desarrollarlo en Costa Rica, pero al asociarme con otros médicos decidimos empezar en Panamá”, aclaró O'Neil Figueredo. Características“Desde hace siglos se ha utilizado la energía magnética con fines curativos”, afirmó la doctora Marisol de González, médico general y terapeuta del BioMagnetic Institute. “Fueron los antiguos griegos quienes realizaron las primeras incursiones”, explicó la galena. “Con el pasar de los años, los ingleses comenzaron a hacer algunas investigaciones, pero en general fueron los alemanes y los italianos quienes se tomaron la tarea de desarrollar estos estudios”, añadió González. Durante la década de los 60 se perfeccionaron los equipos. “Universidades como Harvard y Yale en Estados Unidos, Cambridge en Inglaterra y Saarbrücken en Alemania investigaron cuáles eran los protocolos necesarios para poder regular la intensidad frecuencial y la forma de las ondas magnéticas a producirse”, señaló O'Neil Figueredo. Así, en 1982, apareció el primer modelo de la máquina terapéutica reguladora de esta energía. “Con el pasar de los años, otros modelos fueron creados. Su última versión, que actualmente utilizamos aquí, incluye un contador que nos permite administrar el tiempo y el pulso de la onda”, dijo el director del BioMagnetic Institute de Panamá. Los tratamientos a base de campos bioelectromagnéticos no los pone en contacto con electricidad ni tampoco con radiación. Ambos terapeutas afirman que este proceso no es perjudicial para el hombre. “Es el mismo tipo de magnetismo con el que contamos naturalmente en la Tierra”, explicó González. “Esta fuerza es indispensable para la vida, de la misma forma que el oxígeno, el agua o el sol”, prosiguió.
Esta técnica es utilizada como tratamiento eficaz para aliviar padecimientos articulares (artrosis o artritis), algunos tipos de fracturas, osteoporosis, aflojamiento de prótesis, dolores de espalda, cicatrización de heridas, lesiones musculares y deportivas, estrés, neuralgias, migrañas, problemas de flujo sanguíneo, alergias, enfermedades reumáticas y estados de fatiga. Lo que hace el proceso es activar el transporte de iones a través de las membranas celulares y de los procesos metabólicos de células individuales, dando paso a que ocurra el proceso de curación. Según informes del centro BioMagnetic, el campo magnético pulsátil tiene la virtud de producir una microvibración en las paredes vasculares, dando como resultado la dilatación de los vasos sanguíneos y un mejor flujo sanguíneo. Incrementa además la actividad enzimática, reforzando la estructura ósea y estimulando la obtención de energía en el cuerpo. Esta práctica no requiere de medicamentos, es indolora y libre de efectos secundarios. “La máquina que utilizamos estimula el metabolismo para que solo se regenere”, aclaró Robert O'Neil Figueredo. Las terapias a base de campos bioelectromagnéticos son aprobadas por el Food and Drugs Administration de Estados Unidos (FDA, www.fda.gov) como tratamiento efectivo para la restructuración ósea y otras patologías. “Todas las personas, sin importar la edad, pueden someterse a este proceso, a excepción de las mujeres embarazadas y los individuos con marcapasos”, señalaron los expertos. Las terapias a base de campos bioelectromagnéticos cuestan alrededor de 650 dólares, dependiendo de la dolencia y la administración a la que deba someterse. Para tal efecto, deberá realizarse un análisis previo para establecer un plan de tratamiento individual acorde con su malestar.
|